sábado, 17 de octubre de 2009

La mente sintética. (resúmen)


La capacidad de relacionar información coherente e integrarla de distintas fuentes es vital en nuestros días, ya que vivimos en un ambiente saturado de información. Los cambios a los que estamos asistiendo en estos inicios del tercer milenio exigen nuevas formas y nuevos procesos educativos.
Entre los tipos de síntesis que pueden destacar, sobresale el trabajo interdisciplinario como el más complejo ya que exige el pleno conocimiento de las disciplinas. Sin embargo, existen factores que impiden el desarrollo del pensamiento interdisciplinario: la disminución de la capacidad de comparar y el contexto adherido a los conocimientos que impiden extender su aplicación.
No existe un marco general sobre la forma en cómo motivar el desarrollo de una mente sintética en la escuela durante los primeros años, pero pocas instituciones tienen el don de inculcar la capacidad de síntesis.
Lo que sugiere es aprovechar las conexiones que hacen los estudiantes el reto de la educación es formar a los estudiantes para su incorporación en grupos interdisciplinarios y crear programas que desarrollen la capacidad de síntesis, para lo cual se requiere contar con expertos y definir los criterios que hagan posible la identificación del pensamiento integrador.
Esto es cuando:
Se ha desarrollado un concepto nuevo y vigoroso
Ha surgido un fenómeno importante y su plena comprensión exige situarlo en su contexto
Se plantea un problema de orden teórico y las disciplinas existentes demuestran ser inadecuadas para resolverlo por separado.
Existen dos tipos de personas que se sienten atraídas por el trabajo interdisciplinario:
Unas son curiosas y otras rechazan el pensamiento lineal metódico.
Entonces: ¿Es posible desarrollar una mente disciplinada sin menoscabar el potencial para el pensamiento sintético? La mente sintética recibe poca atención formal durante la etapa escolar, por lo que la principal fuente sintetizadora que reciben las mentes de 9 a 14 años, procede de un adulto con capacidad para síntesis o de presentaciones o visitas de medios de comunicación a la escuela.
Gardner, Howard, (2005). “La mente sintética” en: Las cinco Las cinco mentes del futuro. Un ensayo educativo. Barcelona: Paidós, pp. 41-58.

Howard Gardner es uno de los intelectuales con mayor influencia en el ámbito de la educación, la psicología y la empresa. Se le reconoce especialmente por su Teoría de las Múltiples Inteligencias que dio a conocer en 1983. Es profesor e investigador en la Universidad de Harvard en EU y director del Proyecto Zero. Gardner ha escrito numerosos artículos y libros sobre la relación que existe entre la mente y el aprendizaje, en uno de ellos, Las cinco mentes del futuro: un ensayo educativo, publicado en 2005 por la editorial Paidós en Barcelona, señala la existencia de cinco tipos de mentes que deben cultivarse: la mente disciplinada, la mente sintética, la mente creativa, la mente respetuosa y la mente ética. Es el segundo capítulo del libro que está dedicado a la mente sintética. Mientras que por un lado nos encontramos felices antes el mar de información disponible en los distintos medios, por otro, podemos sentirnos frustrado cuando intentamos seleccionarla, analizarla o resumirla y, sobre todo cuando queremos integrarla de forma coherente. Esta problemática es abordada por el autor quien evidencia la necesidad que tiene el ser humano de desarrollar efectivamente su capacidad de síntesis, es decir, transformar su mente en una mente sintetizadora. Entre los distintos tipos de síntesis que menciona, Gardner ofrece una atención especial al trabajo interdisciplinario, reconocido como la adecuada combinación e integración de dos o más disciplinas que se yuxtaponen de tal manera que puedan aportar conocimientos que de manera aislada no sería posible. Podemos observar que en muchos ámbitos es deseable el trabajo interdisciplinario, aunque no se tiene la certidumbre de que siempre funcione, las razones son variadas: no existe disponibilidad para el trabajo en equipo, puede ser rechazado si se basa en una imposición o depende exclusivamente de la motivación y compromiso personales de unos cuantos, pensemos en algunos proyectos temporales de índole gubernamental o institucional que nunca se concluyen.
Paradójicamente a los beneficios que se obtienen cuando se pone en práctica el trabajo interdisciplinario, los mayores riesgos de obtener síntesis inadecuadas provienen precisamente de éste.
Es importante confirmar que se trata de trata de trabajo interdisciplinario y para ello se debe, por un lado, tener certeza de que las disciplinas involucradas se estén aplicando correctamente, es decir, que se tenga al menos un dominio de los conocimientos básicos de cada una, y por otro, para diferenciarlo del trabajo multidisciplinario, es necesario que las relaciones se establezcan a través de las distintas ideologías y métodos de los integrantes. En general la teoría de Gardner, la dificultad que presenta la construcción de síntesis se debe principalmente a la presencia de dos factores estrechamente relacionados con el proceso de aprendizaje del ser humano. El primero se refiere a la disminución de la capacidad de hacer comparaciones y metáforas, tan abundante durante los primeros años del aprendizaje, capacidad que a medida que pasa el tiempo van mermando, el segundo es el contexto inmerso en cada conocimiento que se adquiere, cuya aplicación en el futuro difícilmente se extiende a otros ámbitos. El autor hace uso de su conocimiento de la inteligencia humana al plantear la diferencia entre la forma en cómo se aplica la síntesis desde la inteligencia-láser, la inteligencia-reflector y las características personales como el pensamiento lineal o la curiosidad. La diferenciación entre los tipos de inteligencias, la existencia de las mismas y el hecho de que la inteligencia es una capacidad que puede desarrollarse, son algunas de las más importantes contribuciones que hace Gardner al mundo de la psicología y de la educación. Partiendo de este conocimiento, el autor propone rescatar los primeros indicios de actividad sintetizadora y reforzarlos continuamente.
Aunque se topa con un problema: formalmente no existen criterios para determinar si las conexiones son adecuadas o no, ante este dilema el autor ofrece posibles soluciones: la identificación explícita de lo que se requiere de las tareas, la enseñanza de formas de síntesis y la crítica valorativa de las síntesis a manera de retroalimentación. Es aquí donde entra el profesor como ejecutor de estas soluciones. En un texto escrito en un lenguaje común, con pocas referencias a términos técnicos y con el auxilio de la ejemplificación de los supuestos mediante la descripción de situaciones comunes, Gardner hace manifiesta la urgencia de desarrollar la capacidad de síntesis. Los conocimientos han dejado de estar agrupados en grandes áreas como sucedía en la antigüedad, al contrario, el nivel de especialización crece paulatinamente, para frenarlo el autor ofrece dos alternativas: que la formación de los estudiantes esté orientada a su participación en grupos multidisciplinarios y la creación de programas que perfeccionen la capacidad de síntesis, cuya práctica dependerá del personal experto y de la formulación de criterios de determinación. La lectura del texto es obligatoria para los estudiosos de la psicología, una invaluable herramienta para los profesionales de la educación y una guía para hacer más eficiente el trabajo en equipo en las organizaciones, aporta conceptos relevantes aplicables en prácticamente todos los ámbitos en que se desenvuelven las personas. A través de una exposición clara, el autor apoya su tesis en ejemplos prácticos, señalando sin disimulo las enormes deficiencias de los sistemas educativos actuales, que no han logrado establecer una calidad en la enseñanza que potencialice las capacidades mentales del ser humano.

Estoy de acuerdo en pensar que los niños de edades tempranas, tienen la capacidad de relacionar y comparar, lo que los hace seres capaces de sintetizar, aunque en ocasiones estas conexiones sean superficiales o erróneas.
Es importante lo que Gardner señala al afirmar que esta capacidad en los niños se ve mermada a través de los años a la vez de que los educadores no le dan seguimiento a esa cualidad , por lo que el trabajo del docente en el aula y el entorno son determinantes para este desarrollo.
Los educadores no mencionan ninguna regla explicita para determinar conexiones, integraciones o síntesis son válidas o no.
Cuando los estudiantes han empezado a dominar las distintas disciplinas por separado, no hay ninguna garantía de que las puedan relacionar o correlacionar de una forma adecuada o exitosa.
El papel que tienen en la enseñanza los proyectos relacionados con temas, son esfuerzos bien intencionados de mantener o fortalecer el potencial para establecer conexiones.
Más que no estar de acuerdo creo que el hombre ha sido un ser de adaptación y transformación evolutiva ejemplar, creo que al estar inmerso en un mundo en el que, el manejo de la información, será una herramienta de supervivencia; éste tendrá que desarrollar de una forma natural el pensamiento requerido para este reto.
Gardner es un psicólogo que ve al pensamiento como una maraña de conceptos, procesos y teorías, pero creo que los niños de ahora no son (en comparación de habilidades y destrezas ) iguales a los niños de hace algunas décadas.
Por último creo que seamos solo algunas generaciones a quienes nos ha tocado ser testigos presenciales de estos cambios en el desarrollo de las tecnologías de información, quienes tengamos que seguir perseverando en la obtención de una “mente sintética”; sin embargo, como lo asegura el profesor Gardner “La síntesis es difícil aunque posible”

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